LIGA BBVA | OSASUNA 2 - ATHLETIC 1
Osasuna sacó de Europa al Athletic para arrebatarle su plaza de privilegio con una receta conocida y triunfadora: testiculina, balón parado y Andrés Fernández. No dejó triangular a los de Bielsa como acostumbran, hizo sus dos tantos en centros de Puñal, el primero afortunado, y el meta voló en el descuento para evitar el 2-2. Muniain estuvo a punto de volver a ser verdugo de los rojillos, pero el portero murciano sacó con una gran estirada su ajustado disparo en el descuento. Se ahorró al menos una cascada final de insultos, cada vez más desproporcionados e hirientes hacia él en Pamplona.
El Loco dejó en el banquillo a Llorente, Javi Martínez y Herrera, un crack por línea, pensando en rematar la faena el jueves ante el Manchester United y lo pagó con la derrota. Si ante el Villarreal pudo rescatar un punto tras el descanso, ayer no le dio tiempo. Todo sea por noquear al nuevo líder de la Premier, aunque estaba en juego meterse en la Champions, algo tanto o más importante. En la primera parte, su equipo no tuvo referencia arriba, fue poco imaginativo en medio campo y débil atrás en el juego aéreo.
Un desgraciado autogol de Iturraspe puso a los locales por delante. El Athletic sufrió en este apartado defensivo sin sus dos futbolistas más altos. El segundo saque de falta de Puñal al área también fue a las mallas de Iraizoz. Raúl García robó la cartera de cabeza a San José y siguió demostrando que tiene gol. Ya lleva seis. Se le vio ultramotivado. Sabe lo que supone en el Reyno ganar este derbi, lo lleva en la sangre.
En medio, De Marcos mandó al poste una gran galopada que era el 1-1, iniciada por un gran pase de Muniain. Y ya con el 2-0 también Íñigo Pérez rozó el gol, después de una brillante acción de Susaeta y un perfecto control de zurda del navarro. La salida de Andrés evitó que marcase con tranquilidad.
El partido se jugaba a lo que quería Osasuna, que no permitió en el primer tramo sacar aseada la pelota a los leones. Bielsa se carcomía en el banquillo, pero en este caso parte de la culpa era suya. En un terreno irregular y con los rojillos dándolo todo en cada balón dividido, se echó sobre todo de menos a un percherón como Javi Martínez. Y eso que Nino era un islote arriba.
Llorente manda. Entraron Herrera y Llorente y entre ambos tejieron el 2-1. El primero dio un pase interior, su sexta asistencia liguera, y el campeón del mundo pegó un zapatazo, su tanto número 14 en el campeonato.
Mendilibar ordenó replegarse, tapar las salidas del Athletic por la banda, y refrescó al equipo arriba con la entrada de Manu Onwu, que mejoró el nivel de contragolpe. De hecho, en pleno acoso de los leones y cuando se mascaba el 2-2, el chaval se plantó en un mano a mano e Iraizoz le robó la gloria.
Íñigo Pérez, con centros y disparos envenenados, avisó a los rojillos. Pero la gran ocasión correría a cargo de Muniain, quien en el descuento pegó como pudo un balón cruzado y obligó a Andrés a volar hacia su palo derecho. San Andrés o San Fermín, como prefieran. No sería el último susto, ya que Damiá tuvo que sacar una pelota en la línea de gol que perseguía Iraola para empujarla a la red. El Athletic hizo méritos en el tramo final para llevarse un empate. Hay que tener en cuenta que el partido estuvo viciado por el tempranero autogol de Iturraspe
Los leones desaprovecharon la última acción, un córner en el que estaba Iraizoz en el área, sin pensar demasiado en que el goal average era favorable a los rojiblancos. Será que creen que Osasuna no será rival por su gran objetivo, la Champions, al tener la Europa League asegurada por la final de Copa. El caso es que Ibai, que había estado activo desde que entró al campo, se escurrió en el lanzamiento de córner y lo mandó fuera directamente. Ahí se esfumó la última oportunidad bilbaína de sumar un punto y la grada lo celebró con algarabía.
Osasuna sigue firme en casa y el Athletic debe dar más pasos fuera para su objetivo, aunque es lógico que le pese la Europa League.
Árbitro infame para un derbi
Álvarez Izquierdo demostró de nuevo que es pésimo y no se enteró que dirigía un derbi. Sacó nueve amarillas sin grandes patadas y cargó la mano con el Athletic, al que mostró siete. Hace tres años en Copa, ya ignoró un penalti de Sergio a Susaeta en el Reyno.
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